Trading en la Zona

Mark Douglas

Audio-resumen

Resumen

I. LA TESIS MAESTRA Y EL CAMBIO DE PARADIGMA

El ejercicio del trading representa uno de los desafíos psicológicos más complejos y sofisticados a los que un ser humano puede exponerse, configurándose como un entorno donde los patrones de pensamiento tradicionales no solo resultan ineficaces, sino directamente autodestructivos. Tradicionalmente, las aproximaciones al mercado se han dividido entre el análisis fundamental y el análisis técnico. El análisis fundamental se enfoca en variables matemáticas de oferta y demanda, tipos de interés y balances corporativos para proyectar un precio teórico futuro; sin embargo, este modelo adolece de una brecha de realidad insalvable al omitir por completo el factor humano, es decir, las creencias, expectativas y reacciones emocionales de los operadores reales que mueven los precios de manera irracional e impredecible. Por su parte, el análisis técnico superó esta deficiencia al enfocar su atención en el comportamiento colectivo, organizando las acciones de los participantes en patrones gráficos observables y cuantificables con alta fiabilidad estadística. No obstante, la paradoja fundamental de esta disciplina radica en que el dominio absoluto de la lectura de gráficos no garantiza el éxito sostenible. Existe un vacío psicológico profundo entre la capacidad de percibir un patrón técnico en un gráfico y la ejecución real de las órdenes de entrada y salida del mercado de forma fluida, precisa y libre de estrés.

La gran contradicción que articula la experiencia de la mayoría de los operadores estriba en asumir que la consistencia depende de refinar sus herramientas analíticas o acumular más datos sobre el mercado, cuando en realidad la consistencia es un estado mental puramente interno. Este escenario plantea un choque directo con la naturaleza humana debido a la libertad ilimitada de expresión creativa y la ausencia de restricciones que caracterizan al entorno del trading. Desde el nacimiento, los individuos son educados bajo estructuras sociales rígidas que imponen códigos de conducta, límites y reglas externas destinadas a regular el comportamiento y proteger de posibles daños financieros o emocionales. Al ingresar al mercado, el operador se encuentra de forma inédita en un espacio de libre albedrío total, donde nadie le obliga a definir su riesgo, nadie le impide sobreoperar y el mercado jamás le detendrá ni le rescatará de su propio comportamiento errático. Esta libertad absoluta, que inicialmente se percibe como una utopía atractiva, se transforma en una maldición para la cual la mente no está psicológicamente preparada, pues requiere que el individuo desarrolle mecanismos internos de autocontrol y autorregulación consciente sin ningún tipo de barandilla externa.

El cambio de paradigma definitivo que propone esta obra exige la desarticulación de la necesidad humana de certidumbre. El operador promedio vive atrapado en la ilusión de que para ganar dinero debe predecir con exactitud milimétrica qué sucederá en la próxima fluctuación del precio. Esta urgencia por tener razón activa mecanismos de defensa inconscientes que distorsionan la percepción de la información financiera en función de las esperanzas y temores personales. La transformación radical ocurre cuando el individuo abandona el intento de adivinar el desenlace de la operación actual y abraza por completo una estructura de pensamiento probabilística. Se debe asimilar que el trading no consiste en tener la razón en cada operación individual, sino en explotar una ventaja estadística a través de una muestra lo suficientemente grande de eventos independientes, logrando que la imprevisibilidad a nivel micro se traduzca en una certidumbre matemática de rendimientos crecientes a nivel macro.

II. GRANDES EJES CONCEPTUALES (DESARROLLO DETALLADO)

Pilar 1: La dualidad del pensamiento probabilístico (Micro vs. Macro)

  • El Concepto y su Definición Según el Autor: Pensar en términos de probabilidades en el contexto del trading implica la capacidad operativa de sostener y gestionar de manera simultánea dos estratos de pensamiento que en la superficie parecen contradictorios. El primer estrato opera a nivel micro, donde se debe mantener una convicción absoluta e inquebrantable en la total incertidumbre e imprevisibilidad del resultado de cada operación individual. El segundo estrato opera a nivel macro, donde se debe mantener una fe igualmente poderosa en la certeza y previsibilidad de los resultados acumulados de una serie o conjunto de operaciones que comparten las mismas variables técnicas.

  • El Mecanismo Operativo: Este pilar se modela de forma exacta a partir del funcionamiento de la industria de las apuestas y los casinos. Un casino puede construir infraestructuras multimillonarias y garantizar ganancias consistentes día tras día facilitando juegos como el blackjack, donde posee una ventaja estadística fija de apenas el 4.5 por ciento sobre los jugadores. Los dueños del casino no conocen ni necesitan predecir el desenlace de ninguna mano individual; entienden que cada jugada es un evento estadísticamente independiente del anterior y del posterior, lo que genera una distribución aleatoria de pérdidas y ganancias a corto plazo. No obstante, saben con absoluta certeza que si la muestra de manos jugadas es lo suficientemente amplia, los patrones matemáticos emergerán inexorablemente a su favor. En el trading, las variables de un análisis técnico configuran las reglas del juego que inclinan las probabilidades a favor del operador. Cada operación ejecutada es una tirada de dados afectada por un flujo masivo de variables ocultas e incontrolables: el ingreso de nuevos operadores en cualquier parte del mundo con intenciones de comprar o vender basándose en sus propias convicciones del valor. Dado que es imposible controlar o conocer de antemano el comportamiento de todos los participantes potenciales, el resultado de cada señal gráfica es inherentemente incierto. El operador probabilístico actúa como el casino: ejecuta su ventaja de manera impecable y deja que la muestra de operaciones se desarrolle, desvinculando su ego y sus expectativas del resultado de un trade particular.

  • El Shift o Reconfiguración Mental: El operador debe asimilar de forma permanente que una ventaja técnica o "edge" no es una profecía del futuro, sino simplemente la indicación de una mayor probabilidad de que ocurra una cosa sobre otra. La reconfiguración mental exige la integración funcional de cinco verdades fundamentales en el sistema de creencias: cualquier cosa puede suceder en el mercado ; no se necesita saber qué va a pasar a continuación para ganar dinero ; existe una distribución aleatoria entre operaciones ganadoras y perdedoras para cualquier conjunto de variables que definen una probabilidad ; un patrón técnico es solo la predicción de una probabilidad mayor ; y cada momento en el mercado es una experiencia única y absolutamente independiente de cualquier evento pasado.

Pilar 2: La dinámica de la percepción y los filtros mentales (Asociación y Proyección)

  • El Concepto y su Definición Según el Autor: La percepción de la información del mercado está profundamente condicionada por el funcionamiento interno de la energía mental. El mercado genera datos de manera neutral, expresándose exclusivamente mediante tics alcistas y bajistas que reflejan el flujo de la oferta y la demanda colectiva. No obstante, el cerebro humano no es un receptor pasivo de información objetiva, sino un procesador activo que utiliza la asociación involuntaria y la proyección psicológica para filtrar, alterar o bloquear los datos externos en función de las estructuras energéticas (creencias y recuerdos) preexistentes en la mente.

  • El Mecanismo Operativo: El autor ilustra esta dinámica a través de la alegoría de un niño que se encuentra con un perro por primera vez en su vida. Al no poseer recuerdos previos, el niño se acerca impulsado por una curiosidad natural. Sin embargo, el perro reacciona de forma agresiva y le muerde, generándole un trauma físico y emocional severo que se almacena en su entorno mental en forma de energía con carga puramente negativa. Cuando meses después el niño se topa con un segundo perro, el cual es completamente amigable y juguetón, su mente activa de manera automática e instantánea el mecanismo de asociación involuntaria. Al detectar similitudes físicas visuales y auditivas, el cerebro conecta el momento presente con el recuerdo doloroso del pasado, liberando la energía negativa y el miedo a través de su cuerpo. Acto seguido, ocurre una proyección psicológica: el niño proyecta su miedo interno sobre el animal neutral del exterior, convenciéndose de que ese perro específico representa una amenaza absoluta y peligrosa, volviéndose completamente ciego a las señales corporales de afecto y juego que el animal emite. En el ámbito del trading, este mecanismo opera de forma idéntica. Si un operador viene de sufrir tres pérdidas consecutivas, la aparición de una nueva señal técnica idónea desatará el mismo proceso asociativo. La mente conecta el "momento ahora" con el dolor financiero reciente, tiñendo la señal técnica neutral con una carga de riesgo intolerable. El operador percibe que el gráfico es una amenaza directa, lo que le lleva a dudar, buscar frenéticamente indicadores adicionales que validen su miedo o pararse frente a la pantalla en un estado de inmovilidad total mientras el precio avanza en la dirección correcta.

  • El Shift o Reconfiguración Mental: El operador debe asumir el control consciente del proceso asociativo mediante el entrenamiento de su mente para percibir la unicidad absoluta de cada instante del mercado. Al consolidar la creencia de que el presente no tiene vinculación estructural con los resultados de las operaciones inmediatamente anteriores, el mecanismo de asociación automática se neutraliza. El trade actual deja de ser un emisario de dolores pasados o de euforias ficticias, permitiendo que los gráficos sean leídos desde una perspectiva real, limpia y estrictamente objetiva.

Pilar 3: Aceptación integral del riesgo y asunción de la responsabilidad

  • El Concepto y su Definición Según el Autor: Existe un abismo psicológico entre la noción lógica de que el trading es una actividad arriesgada y el acto mental de aceptar verdaderamente ese riesgo. La aceptación del riesgo se define como la capacidad de abrir y gestionar operaciones en el mercado sin experimentar el más mínimo asomo de malestar emocional, temor o conflicto interno, asumiendo de antemano todas y cada una de las consecuencias probables del movimiento del precio.

  • El Mecanismo Operativo: La inmensa mayoría de los operadores asumen falsamente que aceptan el riesgo simplemente por el hecho de hacer clic para colocar una orden en una actividad donde los resultados no están garantizados. No obstante, al ejecutar la orden con un trasfondo de miedo latente a perder dinero o a equivocarse, sus sistemas cognitivos interpretan el movimiento del precio como una amenaza personal. Esta falta de aceptación genera una relación adversarial con el entorno: el operador percibe al mercado como un enemigo hostil diseñado específicamente para despojarlo de su capital o burlarse de sus análisis. Cuando se culpa al mercado por un resultado insatisfactorio o por haberle provocado una herida emocional, se ignora la realidad de que el mercado es un escenario neutral que se limita a reflejar de vuelta, como un espejo, el marco de creencias interno del propio operador. El mercado es un ecosistema psicológico natural de suma cero donde cada participante busca extraer el dinero de las cuentas ajenas; no le debe nada a nadie y carece por completo de la capacidad para validar o castigar las esperanzas personales de los traders. Culpar al exterior es un truco del ego para protegerse temporalmente de la autocrítica destructiva, pero condena al operador a la inmovilidad evolutiva, impidiéndole aprender de sus propios errores y de sus interpretaciones defectuosas.

  • El Shift o Reconfiguración Mental: La reconfiguración definitiva radica en comprender y creer que el 100 por ciento de los resultados financieros y emocionales de la operativa son autogenerados de manera exclusiva. Al asumir la responsabilidad absoluta, el operador deja de intentar controlar o manipular el entorno externo del mercado un evento imposible y reorienta toda su energía hacia el control y regulación de su propia conducta, su percepción y sus decisiones técnicas frente a las oportunidades de rendimiento disponibles.

III. LA DINÁMICA DEL AUTOSABOTAJE Y LOS MECANISMOS DE EVITACIÓN

La mente humana está biológicamente diseñada para proteger al individuo del dolor, desplegando defensas psicológicas automáticas ante el sufrimiento emocional de forma tan instintiva como el cuerpo se retira físicamente de una superficie hirviente. En el trading, los cuatro miedos primarios que sabotean sistemáticamente el desempeño son: el miedo a estar equivocado, el miedo a perder dinero, el miedo a dejar pasar oportunidades (quedar fuera del mercado) y el miedo a dejar dinero sobre la mesa. Cuando uno de estos miedos se activa, la mente del operador deja de ser objetiva y activa "mecanismos de evitación del dolor" tanto a nivel consciente como subconsciente, interfiriendo de manera desastrosa en la interpretación de los tics del precio.

[Miedo Activo] -> [Alerta de Amenaza] -> [Activación de Mecanismo de Evitación]

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[Filtro Subconsciente]                                                                [Racionalización Consciente]

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- Bloquea datos de tendencia adversa.                                                 - Busca indicadores obsoletos.

- Vuelve invisible la señal de salida.                                                - Llama a colegas o intermediarios.

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                                        [Pérdida Financiera Severa]

A nivel consciente, cuando una operación en curso comienza a moverse en contra de la posición del trader, la información financiera entrante contradice directamente la expectativa original de ganar y estar en lo cierto. Para neutralizar el impacto doloroso de esta discrepancia, el operador recurre a la racionalización y a la justificación selectiva. Comienza a consultar indicadores que habitualmente no utiliza, a llamar a colegas o intermediarios financieros en busca de opiniones reconfortantes y a inventar argumentos lógicos para convencerse de que la posición regresará a su favor, reuniendo de forma deliberada únicamente aquellos datos que confirmen su sesgo y negando validez a la información dolorosa de la pérdida real.

A nivel subconsciente, el proceso es aún más destructivo, manifestándose en lo que se define como "ceguera perceptiva" o bloqueo de la conciencia. El cerebro, operando bajo un escudo antidolor, vuelve literalmente invisibles los patrones estructurales del mercado que evidencian que la operación ha fallado. Por ejemplo, si el trader está comprado y el mercado entra en una tendencia bajista macro, el sistema perceptivo del operador bloqueará el reconocimiento de máximos y mínimos sucesivamente más bajos. En su lugar, el trader enfocará el 100 por ciento de su atención consciente en los tics alcistas aislados e insignificantes que ocurren dentro de la caída generalizada, asumiendo cada rebote mínimo como la prueba incuestionable de que el mercado está por girar a su favor. El operador permanece atrapado en esta ilusión hasta que la presión del valor en dólares de la pérdida acumulada se vuelve tan devastadora que rompe el filtro psicológico, forzándolo a liquidar la posición en el peor punto posible en un estado de profundo shock y desesperación. Lo más trágico de esta dinámica es que en el instante exacto en que el trader cierra la operación y sale del peligro, el escudo antidolor se desactiva y el operador puede ver con perfecta claridad el patrón técnico que estuvo frente a sus ojos todo el tiempo, preguntándose con amargura cómo fue posible no haber actuado en su propio beneficio.

El autosabotaje no solo acecha en el dolor de las pérdidas; sus ramificaciones son igualmente peligrosas durante los períodos de ganancias sostenidas a través de la euforia y las barreras de autoevaluación inconsciente. Cuando un operador encadena una racha consecutiva de operaciones ganadoras, es sumamente propenso a ingresar en un estado mental de euforia. La euforia altera radicalmente el proceso de pensamiento al inducir un sentido de sobreconfianza suprema donde la posibilidad misma de sufrir un perjuicio financiero o de equivocarse se vuelve completamente inconcebible en la mente del trader. Al diluirse la percepción del riesgo, las normas técnicas y los límites estrictos de gestión de dinero se descartan por considerarse innecesarios. Es aquí donde el operador comete los errores más graves de su carrera: sobreopera de forma compulsiva, abre posiciones con tamaños masivos en comparación con su capital real y se convence a sí mismo de que posee la capacidad de dictar los movimientos del precio, asumiendo que "él es el mercado". Esto conduce inevitablemente al clásico ciclo de auge y crisis (el ciclo de montaña rusa), donde semanas o meses de ganancias metódicas y disciplinadas son devueltas al mercado en unas pocas operaciones temerarias ejecutadas en un estado de parálisis mental inducido por el exceso de confianza.

Finalmente, las creencias subconscientes de desvalorización (autoevaluación) actúan como un saboteador silencioso de la equidad. Debido a la educación social, las pautas morales o las heridas de la infancia asociadas a la culpa o el castigo, la mayoría de los individuos albergan en sus mentes la creencia subconsciente de que no merecen una riqueza ilimitada o un éxito que se obtenga sin un esfuerzo físico extenuante. Cuando el trading les otorga un flujo rápido de ganancias financieras sustanciales y sin esfuerzo aparente, estas creencias de autosabotaje se activan de forma misteriosa al cruzarse una frontera invisible de merecimiento. El trader entra entonces en una "zona negativa" donde, sin ser consciente de ello, comete errores mecánicos absurdos: digita una orden de compra en lugar de una de venta, se distrae deliberadamente de las pantallas en momentos críticos de reversión del mercado o viola flagrantemente sus parámetros técnicos para asegurar que su balance de cuenta regrese a un nivel de capital que esté en perfecta consonancia con su baja autoevaluación interna.

IV. EL PROTOCOLO DE APLICACIÓN MECÁNICA

Para desactivar de forma definitiva las estructuras de pensamiento defectuosas e integrar de manera funcional una mentalidad probabilística en la identidad del operador, Mark Douglas prescribe un framework práctico estrictamente mecánico estructurado en tres grandes bloques operativos:

1. Fase de Preparación y Reglas Rígidas

  • Selección del Mercado y Capitalización: El trader debe elegir un único mercado financiero que sea altamente líquido (acciones de alta capitalización, contratos de futuros masivos o pares de divisas principales). La cuenta de operaciones debe estar capitalizada de tal forma que permita absorber el peor escenario matemático del ejercicio: la pérdida total y consecutiva en un bloque de 20 operaciones. El tamaño de la posición por operación debe configurarse obligatoriamente de forma divisible por tres o por cuatro unidades (por ejemplo, bloques mínimos de 300 acciones o 3 contratos de futuros), prohibiéndose terminantemente las posiciones impares.

  • Definición Rigorosa de las Variables Técnicas: Se debe adoptar un sistema de trading basado en un conjunto limitado de variables técnicas, de carácter puramente mecánico, matemático o visual-chartista. Queda estrictamente prohibida cualquier interpretación subjetiva o de "intuición" en esta fase. Las condiciones de entrada al mercado deben ser absolutamente precisas y binarias: si las variables del gráfico coinciden con los parámetros rígidos del sistema, la operación se ejecuta de forma inmediata; si hay la más mínima desviación o falta un solo indicador, no se ingresa al mercado.

  • Establecimiento del Stop Loss Estructural: Cada operación individual debe contar con una orden de stop loss predefinida antes de ingresar al mercado. La distancia de este stop loss no puede fijarse de manera arbitraria basándose en una cantidad de dinero que el trader esté dispuesto a perder, sino que debe estar determinada exclusivamente por la estructura técnica y geométrica del mercado en el gráfico (por ejemplo, por debajo de un soporte macro o del mínimo intradía), asegurando que si el precio alcanza ese nivel, el mercado le comunique de forma irrefutable que la ventaja estadística de la señal ha dejado de funcionar.

  • Unificación Estricta del Período de Tiempo y Tendencia: El ejercicio exige que todas las señales de entrada, las órdenes de stop y los objetivos de salida se calculen y ejecuten rigurosamente dentro del mismo marco temporal gráfico (por ejemplo, barras de 30 minutos). Se permite utilizar un gráfico de marco temporal mayor (como el gráfico de barras diarias) exclusivamente como un filtro de tendencia principal, aplicando la regla de comprar únicamente en soportes intradía si la tendencia diaria es alcista, o vender en resistencias si la tendencia diaria es bajista, para aprovechar el menor riesgo relativo que ofrece operar a favor del flujo colectivo mayor.

  • Régimen Sistemático de Toma de Ganancias (Escalamiento out): Dado que es imposible predecir con exactitud hasta qué punto se extenderá un movimiento del precio a favor del trade, el protocolo exige una gestión de salida dividida por partes para materializar el principio de "pagarse a sí mismo a medida que el mercado pone dinero a disposición":

    1. Toma de Ganancias del Primer Tercio: Tan pronto como el precio recorra un tramo inicial corto y favorable a su favor (por ejemplo, 4 tics en futuros de bonos o 2 puntos en el índice S&P), el operador debe liquidar obligatoriamente el primer tercio de su posición (1 contrato o 100 acciones).

    2. Ajuste del Stop a Breakeven: De forma simultánea a la liquidación del primer tercio, el stop loss original de los dos tercios restantes de la posición debe ser trasladado de inmediato al precio de entrada inicial. Este paso es crucial, ya que transforma de inmediato la operación en una "oportunidad libre de riesgo", permitiendo al entorno mental experimentar de forma real y directa el estado de paz y ausencia de estrés que caracteriza a la mentalidad profesional.

    3. Objetivo Final del Resto de la Posición: El segundo tercio se liquidará al alcanzarse un objetivo de beneficio estructural predeterminado a más largo plazo (como un soporte/resistencia mayor), mientras que el último tercio se gestionará mediante un stop dinámico colocado justo por debajo de los pivotes estructurales del precio.

2. Gestión Mental Durante la Ejecución

  • Operar en Bloques de Muestra Unificados: El núcleo del protocolo exige que el operador se comprometa bajo estricto contrato mental a ejecutar de forma impecable las próximas 20 señales consecutivas generadas por su sistema técnico, sin importar qué suceda en el transcurso del ejercicio. Queda tajantemente prohibido evaluar el desempeño, realizar modificaciones en las variables del sistema o saltarse señales basándose en los resultados de los trades más recientes. Se debe erradicar la mentalidad trade-por-trade y forzar al cerebro a tratar el bloque de 20 operaciones como una unidad estadística única, aceptando que la secuencia exacta de ganancias y pérdidas dentro del bloque es totalmente aleatoria e impredecible.

  • Aplicación de la Autodisciplina Mental: El operador debe asumir un papel activo como un observador objetivo e imparcial de sus propios pensamientos, palabras y acciones durante la jornada de trading. La autodisciplina mental se define en este contexto como la técnica consciente de reorientar el foco de atención hacia el objetivo estratégico (la ejecución impecable de las reglas probabilísticas) en el instante preciso en que la mente consciente o subconsciente comience a emitir pensamientos conflictivos, excusas, racionalizaciones o miedos derivados de pérdidas anteriores. El trader debe mantener impresas y visibles frente a sus ojos las cinco verdades fundamentales y los siete principios de la consistencia, repitiéndolos con convicción para contrarrestar los impulsos de dudar o de sobreapalancarse. Si el valor en dólares del riesgo del bloque de 20 operaciones genera un malestar que bloquea la acción, se debe reducir el tamaño de la posición al mínimo absoluto o migrar el ejercicio a un simulador en tiempo real con datos reales de mercado (cuenta demo), pero bajo ninguna circunstancia se alterarán los parámetros técnicos de stop o entrada establecidos por el sistema.

3. Métrica de Validación Global

La culminación con éxito de este protocolo no se mide bajo ningún concepto por el balance monetario final de la cuenta de operaciones ni por la rentabilidad neta en dólares obtenida al término del ejercicio. La única métrica de validación global que certifica la efectividad del proceso es la capacidad del operador para ejecutar las 20 operaciones consecutivas de la muestra de forma perfecta, limpia y rigurosa, cumpliendo al 100 por ciento cada una de las reglas de entrada, stop loss y escalamiento de beneficios sin haber incurrido en un solo acto de vacilación, omisión por miedo, adelantamiento por desesperación o alteración subjetiva de los parámetros.

Cuando el trader logra atravesar un bloque completo de 20 operaciones experimentando un estado mental neutral, despreocupado y libre de resistencia interna ante las pérdidas normales del sistema, se considera demostrado empíricamente que la estructura de pensamiento probabilístico ha dejado de ser un mero concepto teórico abstracto y se ha integrado de forma definitiva como una creencia dominante y funcional en su propia identidad como operador consistente. En este punto exacto, la consistencia deja de ser una lucha de fuerza de voluntad y se convierte en una expresión natural y automática de "quién es él".



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